Quería romper, pero aun así me enamoré... El pene del cabrón de mi marido encaja a la perfección con el de su marido cabrón, que no hace las tareas del hogar ni trabaja. El sexo después de las discusiones es increíble; no puedo deshacerme de él, y al final me convierto en la esposa perfecta. Yukishiro Miho VEC-742
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