Conejo, te cuidaré bien. En una vieja y destartalada casa alquilada, vivía solo un hombre con dificultades para socializar y que solo confiaba en los conejos. Empezó un negocio de cría de conejos por imitación, apenas llegando a fin de mes con sus escasos ingresos y los ahorros de sus abuelos fallecidos. Sin embargo, un día, el casero vino a cobrar el alquiler. Incapaz de integrarse en la sociedad, con dificultades para interactuar con los demás y sin saber cómo sonreír, su personalidad fue criticada y ridiculizada. Se vio obligado a criar conejos desesperadamente, simplemente porque parecían una forma de ganar dinero...