Un hombre solicitó financiación a un banco para que le confeccionaran unas medias a medida. Para demostrar su sinceridad, preparó una gran cantidad de pantimedias importadas. Sin embargo, el encargado no estaba disponible debido a una cita previa. En su lugar, una mujer de unos treinta años, Asakawa Ran, acudió a probárselas. Aceptó la oferta y se las puso en el acto. Sin embargo, alegando que había una "forma correcta" de ponérselas, el hombre le levantó la falda y le tocó las piernas y la ropa interior. ¡Y eso no fue todo!