El placer de los violadores reside en acechar a mujeres que viven solas e irrumpir en sus habitaciones a altas horas de la noche, atacando a mujeres de todas las edades, un acto depravado y vil de lujuria... Todas las mañanas, buscan presas en la entrada y luego, por la noche, eligen a sus víctimas para una redada nocturna...