Tras la muerte de su madre, Yura vivió una vida feliz con su padre y su hermano mayor, un joven futbolista profesional. Un día, el hermano recibió una llamada sobre unos matones que causaban problemas en la calle. En medio del caos, se vio obligado a intervenir. Yura y su padre corrieron al escondite de los matones. «Si quieres que tu hermano se convierta en futbolista profesional, tienes que pagar el rescate ahora. ¡Si no, se hará público!», exigieron los matones. El padre se fue a reunir el rescate, dejando a Yura como rehén.