¡Me torturaron hasta la eyaculación con los besos y la postura de cabalgata de una colegiala cachonda! Como se ha apoderado de mi casa como si fuera un patio de recreo, ¡no puedo masturbarme para nada! No pude soportarlo más y quise echarla, pero me dijo: "¿Quieres que te ayude a eyacular?". La trama dio un giro inesperado...