Hemos construido con éxito la casa de nuestros sueños, y mi esposo y yo vivimos juntos una vida estable y feliz. Sin embargo, algunos viejos amigos que se enteraron de nuestra compra han empezado a visitarnos con frecuencia. La forma en que estos amigos, siempre inmaduros y rebeldes, se comportaban me hacía sentir superior por tener una casa nueva en la ciudad, y también me alegraban nuestras reuniones familiares. Pero ahora, me arrepiento...