Para ayudar al negocio familiar, la estudiante Mei regresa a la posada que añoraba, con el deseo de ofrecer un servicio de primera a sus huéspedes ausentes. Sin embargo, guarda un secreto que no puede revelar. Mei lo guarda en su corazón, pues tiene pezones extremadamente sensibles; incluso la más mínima estimulación le provoca espasmos en todo el cuerpo. Un huésped presencia este ritual secreto y, bajo el pretexto del excelente servicio de Mei, comienza a explotarla sexualmente en secreto. Con sus pezones rosados constantemente frotados y Mei experimentando orgasmos repetidos, su cuerpo se convierte gradualmente en prisionero del placer...