Una revista semanal reveló que Suihua, asistente de producción, fue obligada a ofrecer favores sexuales por el magnate inmobiliario Narusawa. Incapaz de negarse, fue utilizada como un instrumento por el productor. Para poder seguir trabajando, no tuvo más remedio que ofrecer su cuerpo, hundiéndose poco a poco en un atolladero del que no podía escapar.