Jiro (nombre completo: Rikisei Jiro), conocido como el Padrino de la lucha libre japonesa, falleció por enfermedad, dejando a Reiko desconsolada. Unos días después, los aprendices de Jiro se reunieron en su casa para ofrecer incienso en su memoria, y a partir de ahí se desarrolla la historia. Aunque estaban muy agradecidos por los cuidados de Jiro, finalmente pudieron reprenderlo abiertamente, llamándolo "anticuado". Reiko se sintió profundamente entristecida por la forma en que sus aprendices la trataban. Sin embargo, solo un aprendiz, Reiji, le ofreció un cálido consuelo...