Para atraer la atención de su esposo, Riroko acepta un trabajo a tiempo parcial. Desea desesperadamente que él la recuerde, pero es en vano, y su relación sigue siendo tensa. Su colega, Kazuya, nota la frustración de Riroko e intenta consolarla y animarla. Riroko poco a poco se abre y acepta los cuidados de Kazuya. Mientras tanto, Kazuya ha estado esperando la oportunidad de confesarle su amor de siempre. Los corazones de estas dos personas, que nunca debieron haberse cruzado, ahora están entrelazados.