"El ministro siempre ha sido mi juguete". El ministro dominante, siempre presuntuoso y sexualmente agresivo, es captado en cámara grabando a escondidas en el baño por su subordinado, Jinguji Nao, quien lo regaña constantemente... La condición de Jinguji para pedir clemencia es: "Tienes que jugar sexualmente con el ministro después de que todos salgan del trabajo a las 5 p. m.". El subordinado, normalmente tranquilo, se transforma repentinamente en una mujer sádica y lasciva, invirtiendo la dinámica de poder. Esa noche, en la oficina, desata su habitual ira contenida y abuso verbal mientras manipula sexualmente a la mujer lasciva que desprecia. Aunque lleno de arrepentimiento y temor, finalmente se convierte en prisionero del placer de ser dominado y eyaculado...