Casada durante cuatro años, Mayu encuentra su vida cada vez más tensa, pues el trabajo de su esposo la mantiene ocupada. Poco a poco, ha desarrollado el hábito de beber sola en bares. Un día, después de que su esposo descargue su estrés laboral en ella, Mayu, desconsolada, se encuentra bebiendo sola de nuevo, donde conoce a Ozawa, un cliente habitual. Mientras sana su herida, el amor por su esposo se desvanece y, sin saberlo, su corazón se inclina hacia Ozawa. Perdiendo su racionalidad ante el intenso placer de la intimidad física, busca incansablemente solo la satisfacción de sus deseos más íntimos...