Mi alumna, a quien daba clases particulares, era inteligente y encantadora, ¡pero siempre estaba más interesada en el sexo que en estudiar! Aunque sabía que sería malo si sus padres se enteraban, perdí los estribos y no pude resistirme, ¡así que le metí el pene! Y entonces, la perversión de la alumna quedó al descubierto...