¡Les rogamos a un médico conocido que nos dejara ser sus asistentes para tomar medidas! Dijeron que era para tomar medidas, pero en realidad, ¡manosearon los cuerpos de las colegialas con desenfreno! Frotaron frenéticamente sus pequeños pezones y los frotaron constantemente con una cinta métrica, haciéndoles sentir que sus vaginas estaban completamente mojadas, y luego, en cuanto sacaron sus penes, ¡llegaron al clímax!