Rui empieza a trabajar como enfermera en una residencia de ancianos. A pesar del acoso sexual, sigue trabajando a diario, pero un investigador mayor, exprofesor universitario, la ataca. Usa juguetes sexuales caseros para despojarla de su resistencia anal, convirtiéndola en una zona erógena. El lavado de cerebro se intensifica, convirtiéndola finalmente en una cuidadora que obliga a hombres mayores a lamerle el ano. La palabra clave del lavado de cerebro es "follarse a una mujer con dos agujeros".