Una pareja vive una feliz vida matrimonial. Sin embargo, su felicidad se ve repentinamente truncada por un violador. El violador ata al esposo y abusa de la esposa. La esposa se resiste, diciendo "Esposo, lo siento", pero poco a poco su cuerpo comienza a reaccionar y sucumbe al violador. La esposa es violada ante sus ojos, y su posterior depravación se representa en una obra completamente subjetiva, filmada desde la perspectiva del esposo.