Una estudiante, vestida con uniforme de secundaria y yendo en bicicleta a la escuela, expuso su ropa interior sin darse cuenta. ¡Él la siguió insistentemente por detrás! Cada vez que pedaleaba, el sillín rozaba sus muslos, volviéndole la zona muy sensible. La atacó cuando la bicicleta se detuvo; incluso un roce leve provocaba una reacción violenta. Aunque intentó resistirse, el intenso placer la hizo perder el control de la vejiga involuntariamente. La estudiante, incapaz de resistirse, se convirtió en la presa de este pervertido.