Yoshino descubrió que se había quedado sin salsa de soja, así que fue a pedirle prestada a la familia Sakuma, que vivía al lado. La señora Sakuma, Kaede, lo recibió, y sorprendentemente llevaba lencería reveladora. "Si necesitas algo, por favor, házmelo saber", balbuceó Yoshino, dándole las gracias antes de irse. Al día siguiente, Kaede, complacida con la reacción de Yoshino, fue inmediatamente a su habitación y le dijo con una sonrisa: "¿Me prestas tu pene?".