Mi esposa trata a mi hermano menor como a un hermano, y yo nunca la he considerado una mujer, siempre la he tratado como una amiga. Por eso, cuando viene a cenar a mi casa en horario de oficina o se queda a pasar la noche después de perder el último autobús, nunca sentí que algo estuviera mal. Pero todo esto pasó... Tuve que afrontar la realidad. En ese momento, no pude hablar, solo pude irme, y solo confronté a mi esposa esa noche...