En el autobús, durante el trayecto, en la calle, e incluso en el salón de la empresa... un pene erecto aparece repentinamente ante sus ojos, y la fuerza la mete en la boca. Por mucho que se resista, la someten violentamente, la meten en su vagina aún húmeda... No hay escapatoria, ni nadie que la ayude... Tras perder toda capacidad de resistencia, se convierte en alimento para hombres repugnantes, reducida a nada más que una mujer humilde para satisfacer los impulsos sexuales masculinos...