Dos hombres, que buscaban despedir a sus maridos tras una serie de contratiempos laborales, usaron el pretexto del despido para obligar a las esposas a proveerse. Supuestamente les aplicaron afrodisíacos en los genitales para inducir la excitación y abrirles la vagina, donde fue penetrada repetidamente por dos penes más grandes que sus maridos, lo que les provocó orgasmos múltiples...