El hombre finalmente consiguió el dispositivo que podía detener el tiempo. Justo cuando hacía lo que quería con esa odiosa profesora, de repente recordé la bolsa de verrugas que la acompañaba. No importaba, pues el tiempo ya se había detenido, pero la añadiría de todos modos. ¡Un émbolo de adelante hacia atrás con una polla dura! A veces sentía que el profesor se movía, o que su expresión cambiaba, pero debía de ser solo mi imaginación.
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