Rio, quien soñaba con ser enfermera desde pequeña, terminó en un hospital turbio y explotador, con un médico pésimo y una altísima tasa de rotación de enfermeras, después de convertirse ella misma en enfermera. Un día, Rio cayó en una trampa tendida por el malvado médico, quien se aprovechó de sus debilidades y la agredió. Desde entonces, Rio vivió como una esclava sexual, soportando humillaciones a diario.