Asistí a la boda de una amiga... Durante mis vacaciones en casa, me reencontré con Ai, mi amor de la infancia, a quien admiraba desde pequeños, después de muchos años. Estábamos casados y ya éramos adultos, pero la sonrisa de Ai seguía intacta, conmoviéndome. De niños, hicimos una promesa secreta: entrar a escondidas en casa de Ai a altas horas de la noche para ver los fuegos artificiales... De adultos, veíamos los fuegos artificiales bajo el cielo nocturno, sin dejarnos abrumar por su belleza...
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