Era pasada la una de la madrugada. Una mujer pálida se acercó a una furgoneta estacionada en busca de ayuda. Cubierta de moretones, se sentó en el asiento del copiloto y comenzó a contarle su experiencia al conductor de mediana edad. Explicó que era camarera de un club en Ginza y que había sido secuestrada y violada de camino a casa. Quizás aliviada, la mujer se durmió profundamente en el asiento del copiloto… El hombre arrastró a la mujer dormida hasta la plataforma de carga, la drogó y luego la violó. Después la encerró en la furgoneta…